
Soledad.
¿Cuándo comienza la historia realmente?... ¿Qué fue de Madara y de Itachi antes de encontrarse? Todo ello se explica con cuidado aquí. También sus personalidades.
Madara
En combate Madara se muestra serio, frio, calmado aunque a veces hace bromas pesadas frente de sus oponentes despreciándolos y subestimándolos siendo una persona muy arrogante. Mientras que, en su otra faceta viviendo el día a día puede llegar a ser alguien muy bipolar, mostrándose un día melancólico y al otro la alegría de la huerta. Sus palabras suelen tener un aire cortante a pesar de todo y detesta que le lleven la contraria. Le gusta el color de la sangre y puede llegar a ser un sádico desconsiderado con sus enemigos y con aquello que considera de su propiedad. Puede llegar a ser muy rencoroso, guardando todo su odio por muchísimo tiempo, elaborando una venganza en su interior que muchos deberían temer.
Tramposo, vil, manipulador, buscando siempre su propio beneficio, a veces le da por buscar el placer que otra persona le pueda proporcionar, siendo un amante bastante experimentado en la cama y aunque se hace el inocente en esos temas suele ser bastante desinhibido. No se cortaría ni un pelo en besar y toquetear a alguien delante de otra persona por mucho que quien recibe sus caricias estuviese pasando la mayor vergüenza del mundo. Suelen sonreír en contadas ocasiones y aún más contadas si lo hace delante de alguien. Por otro lado, a veces le da por ponerse una máscara, ocultando así su identidad, ante eso, su personalidad cambia radicalmente, volviéndose alguien patoso, infantil y totalmente confiado, aunque eso solamente es una fachada que oculta tras de sí un depredador salvaje. Cuando lleva máscara suele hablar de sí mismo en tercera persona y usa el nombre de "Tobi"
Pase lo que pase, hará todo lo posible para que sus objetivos sean cumplidos.
Nada recuerda del lugar en el que "nació" y cada vez que piensa en ello siente como si la respiración se le cortase y un dolor profundo atenazase su pecho mientras la oscuridad parece cernirse sobre él en esos momentos, por eso dejó de pensar en su "hogar" hace muchos años. Su "llegada" a la Tierra fue por la invocación que unos (en su opinión) estúpidos humanos realizaron sobre su persona, estos humanos querían causar un gran mal contra el emperador de las tierras vecinas pues estas eran más prosperas que las de ellos y claramente buscaron el método fácil. Invocar a un demonio para que este arrasara los campos ajenos y enfermase a sus ciudadanos. Lo que no esperaron fue que el demonio al que invocaron tuviese aspecto humano y que este cumpliera parte de sus deseos. Arrasó algo, pero no fue precisamente a aquellos de los que tenían envidia...
Su estancia en América fue bastante más larga de lo que era habitual en él ya que allí conoció a una persona que hizo estragos en su vida, derrumbando totalmente los muros invisibles que había construido a su alrededor y con quien tuvo una tórrida aventura que pensó podría volverse algo más serio. Sin embargo, dicha persona le traicionó solamente dejando tras de sí un anillo del cual Madara, a pesar del odio que sentía hacia él se quedó. Como un recordatorio de aquello en lo que no debía volver a caer.
Por otro lado los humanos cada vez más controladores de sí mismos, cada vez más temerosos de todo lo extraño o que viniese de fuera. Tras el estallido de la primera guerra mundial permaneció oculto y cuando esta terminó viajo a Alemania pensando que ésta estaba muy debilitada y se podría vivir más tranquilo.
Un error bastante estúpido de su parte, pues después de varios años viviendo en aquel lugar notó algo extraño en el ambiente, una sensación de desasosiego y el surgimiento de alguien que lidero a los alemanes provocando el estallido de la segunda guerra mundial. Por supuesto, no se molesto en intervenir, busco seguir pasando desapercibido a los ojos de los nazis, ignorando la barbarie que estos cometían, ¿qué le importaba a él que esa raza se matase entre sí? Su raza y él mismo podrían quedarse con la Tierra si esos infelices desaparecían. En aquellos días pensó que sería agradable no tener que ocultarse más de la mirada humana, poder vivir en un sitio estable, poder tener un lugar al que llamar hogar. Aunque bien sabía que eso era casi imposible debido a que su naturaleza le exigía deleitarse con el sufrimiento ajeno. Quizá eso era lo que realmente le había llevado a quedarse en aquel lugar.
Bien podría haberle dejado tirado allí para que se las apañase solo, sin embargo, contra todo pronóstico, le acogió, le dio un nombre y le enseño todo aquello que conocía sobre los vampiros, que era aquello que había averiguado tras interrogar a algunos de su especie por pura curiosidad sobre ésta. Pero no solo le dio todo lo que era si no que, observando el dedo índice en el que llevaba su anillo, se lo entregó, buscando librarse de vivir con esa tortura para verla en el más joven, asegurándose de que así no cometía ningún error estúpido con él.
Desde entonces vivió con él, enseñándole cosas del mundo pues parecía haber olvidado muchas, teniendo que retrasar sus marchas puesto que el más joven no acostumbraba a largarse tanto de algunos lugares. Empezó a sentirse raro, no solo era el hecho de que ese vampiro pareciese convencido de que él era su "creador" (cosa que trato de desmentirle de manera sutil y sin decírselo a cascoporro) había algo que empezaba a ponerle nervioso con respecto al más joven, algo que no llegó a identificar puesto que un día, tratando de hacerle entender cuáles eran las claras diferencias entre demonios y vampiros esperando que así comprendiese lo que él era realmente sin tener que decirlo en voz alta, tuvieron una fuerte discusión.
Madara se hartó, le dijo que era un estúpido que no podía ver más allá de sus narices aunque le pusiesen la respuesta delante de ésta y se largó de aquel lugar en el que Vivian por un espacio de tiempo, azotando la puerta con una fuerza inmensa al salir. Tras eso ha estado viviendo sólo, viajando por diferentes lugares como hacía en el pasado, buscando cuidadosamente no toparse con aquel vampiro inútil porque no sabe como podría reaccionar cuando lo viera. Así que mientras tanto se ha ido ocupando de algunas cosas que tenía pendientes así como de ganar algo dinero para aumentar su pequeña fortuna.
Itachi
Es de estatura media para ser un hombre, ya que mide 178 centímetros, siendo bastante delgado, pensado 58 kg, pero esto fue condicionado por la época en la cual vivió. Su cabello es de color negro azabache, lacio, que sobrepasa sus hombros, y siempre lleva recogido en una coleta. Sus ojos son de color rojo debido a la transformación en vástago, anteriormente eran negros como la noche. Su cara demuestra leves rasgos asiáticos por herencia materna, pero su estado físico y la musculatura son de herencia paterna y por tanto alemana. Si hablamos de la ropa que está acostumbrado a llevar, el color que prima es el negro, y el tejido es el cuero. Tiene un tatuaje en el brazo izquierdo, sin significado alguno, y siempre porta un collar, que consta de tres piedras de color blanco, y un anillo que lleva en la mano derecha, siendo la gema de este de color roja y con una letra en japonés, que significa: 朱 (Vermilion).
Cuando fue convertido perdió su personalidad, pero con el paso de los años se volvió alguien frío y distante, a la vez que un poco tímido en los primeros momentos con Madara. Es un impulsivo que odia que sepan lo que está pensado, y tiene mal carácter cuando no ha bebido. Cuando la sangre recorre sus venas es otra cosa, a veces se vuelve manso y acata órdenes, pero de una única persona. Cuando se encuentra sobre la cama es muy pasional y brusco, dejando las sutilezas para otras ocasiones, incluso se vuelve bastante sádico, sobretodo cierta parte de su personalidad, Ryu. No suele confiar en nadie, y se ha vuelto bastante cuidadoso respecto a unos temas, detesta ciertas palabras, o que intenten mandarle, ya que es bastante vengativo.
Nació en 1919 en los barrios bajos de una Alemania en un periodo de entreguerras. Su madre no estaba en la mejor posición social, era una prostituta que había emigrado de Japón buscando una mejor vida que no había encontrado al ejercer tal oficio. De su padre nunca supo nada, ya que fue un militar alemán de una noche, y la verdad es que de su madre tampoco supo, ya que fue abandonado a su suerte. A los pocos días de estar en un orfanato fue adoptado por uno de los seguidores del dirigente alemán nazi. A partir de ese momento fue educado para ser un despiadado nazi, obteniendo una carrera notable y brillante a sus 20 años de edad. En 1939, cuando recién los había cumplido, estalló la Segunda Guerra Mundial, y cómo no, también se dedicó a la tarea de asesinar ciegamente a los judíos, pues para él las palabras de Hitler eran los designios del divino, aunque no fuese muy creyente.
El único error que comentó en esa época fue seguir a uno de sus generales fuera del campo de batalla, ya que le tenía que entregar unos informes. Le siguió hasta un callejón en el cual le encontró con otro hombre haciendo cosas indecentes que nunca había pensado que eran posibles. La sorpresa le dejó inmóvil, y lo último que vio antes de perder su vida humana fue la cara del otro hombre, ya que el comandante se acercó rápidamente y comenzó a beber de él. Cuando terminó dejó que Ryu cayese al suelo, dándose un gran golpe en la cabeza. El alemán le ofreció el cuerpo del joven a aquel demonio, ya que él no quería tener un aprendiz, aquel ser era Madara, que le ofreció un nuevo nombre al muchacho que siempre tendría 20 años, y que había olvidado todo su pasado por dicho golpe. El demonio además de darle un nombre y un anillo, le ofreció un hogar, y le enseñó cómo pudo a vivir cómo un vampiro, pasando la mayoría de su tiempo con él, hasta 1990. En ese año tuvieron una fuerte discusión, debida al carácter de ambos, y a que Madara le había enseñado la diferencia entre los demonios y los vampiros, ya que a los ojos de Ryu, y aunque sospechara que Madara era diferente, este le había convertido en un vástago. La última vez que le vio fue dando un portazo… a partir de ese momento comenzó a vivir solo, pero con la vaga esperanza de que algún día volvería a verle. Por ello ha hecho innumerables viajes alrededor del mundo, el primero a Japón, donde adquirió las armas que emplea actualmente.
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