domingo, 25 de septiembre de 2011

Rompecabezas.

Ala, no me gusta como ha quedado, pero lo dejo así xDUU

Rompecabezas

El goteo constante de su cabello parecía haberle sumergido en alguna especie de entumecimiento. El frío se calaba en sus huesos lentamente, pues la ventana de aquel lugar se encontraba abierta y su camisa estaba hecha jirones. Las heridas provocadas en su espalda (y en cierta parte de su anatomía) le ardían como si hubieran estampado un hierro incandescente en su piel.

Se tragó con dificultad las lagrimas de dolor que amenazaban con derramarse y apretó con fuerza el agarre de sus manos sobre el borde del lavamanos. Notaba la sangre deslizarse por su espalda y las pequeñas gotas de sangre deslizarse por sus largas piernas. Había tratado de incorporarse, pero el temblor de estas sólo había conseguido que acabara tirado de cualquier manera en el suelo.

Podría jugar que todo su cuerpo se encontraba roto y quizá eso no hubiera sido tan grave, de no ser por el constante reproche que su mente estaba ejerciendo sobre su espíritu. Por supuesto, la resaca estaba haciendo mella en su mente y el constante martilleo de la música retumbaba en su mente como si quisiera volarle los sesos. Se arrastro malamente dentro de uno de los lavabos y cerró la puerta, dispuesto a hundirse en su propia oscuridad, solo.

No sabía exactamente en que centrarse primero, en su mente, en su cuerpo o en la constante sensación de que alguien estaba apuñalando su pecho. ¿Por qué se encontraba tan confundido? Cerró los ojos y miró el papel que aquel chico, Ryu, le había dado. Pero para su mala suerte no pudo fijar su vista en las letras escritas así que simplemente lo guardó en su bolsillo.

A pesar de todo, pronto un sentimiento ganó a cualquier otro y sin poder evitarlo vació el contenido de lo que había bebido y comido aquella noche dentro del retrete. Quiso irse de allí en ese preciso momento y eso fue lo que hizo, necesitaba dormir y poner en orden sus ideas. Sin embargo, no podía salir del baño en ese estado, si acababa en mitad de la pista de baile no quería ni imaginarse las reacciones de los estúpidos humanos.

Mucho menos sus intentos de sentirse mejores consigo mismos. Así que decidió salir por la ventana, lograndolo a duras penas. Podría haberse escabullido entre las sombras para llegar rápido al lugar donde se hospedaba, pero todo él era un caos y desde luego no se encontraba en su mejor momento y sólo cuando sus piernas le fallaron hizo uso de dicha técnica.

Cayó con fuerza en la cama de su habitación y en ese preciso momento dejó que todo lo que había estado conteniendo estallase y sin entender muy bien por qué, dejó que las lágrimas recorriesen sus mejillas, no hubo ningún gimoteo, ningún jadeo, sólo lágrimas silenciosas que se escapaban de entre sus parpados cerrados sin que pudiese evitarlo. Y así, finalmente fue vencido por el sueño, aunque para su desgracia no sería por mucho tiempo.

***

El sol no tuvo compasión ninguna con su adolorido cuerpo y los primeros rayos de éste fueron directos a su cara, logrando que poco a poco abriese los ojos, agotado tanto mental como físicamente. Su cabeza seguía ardiendo pero ahora los recuerdos de la noche anterior le eran confusos y borrosos. Como pudo, quedó sentado en la cama, mirando fijamente el papel que acaba de sacar del bolsillo.

"Me preguntó si debería pagarte por esto... pareces una puta... dejándote follar tan fácilmente"

Cerró los ojos con fuerza.

"Quizás deba decirte mi nombre para que lo grites mientras te la meto… Ryu, recuérdalo bien… porque quizás debería decirte que maté a alguien a que conocías…"

Se mordió el labio inferior hasta que notó el sabor metálico de la sangre colarse en su boca.

"Quizás esto te recuerde lo que has abandonado, maldito demonio..."

Itachi...

Su vampiro había encontrado a alguien más y no sabía si iba a ponerse a reír o a llorar. Había hecho lo que le había previsto, se había olvidado de él y había hecho una vida nueva, lejos de la influencia negativa que él pudiese causarle. ¿Por qué sentía tan jodido y roto por dentro entonces?

Sus dedos se enterraron en su cabello mientras se maldecía sin poder evitarlo. Su interior era un torbellino de emociones que no terminaba de encajar con él. Limpió de mala gana los restos de lagrimas de su rostro y miró la hora del reloj. Por lo visto había pasado bastante tiempo desde que había despertado y de lo ocurrido. Se levantó como pudo de la cama y caminó, cojeando, hasta el baño para al menos limpiar su entrada.

No se preocupó en curar sus heridas, ni en que su aspecto fuera menos vulnerable de lo que realmente se sentía. Se dio un baño y no se vistió hasta que la sensación del semen de aquel tipo deslizándose entre sus piernas desapareció. Miró la figura que el espejo le mostraba una vez vestido con la primera ropa vieja que había encontrado y finalmente desvió su mirada hacia sus pies descalzos.

"Tengo a Itachi conmigo… Si lo quieres tendrás que venir mañana por la noche a esta dirección a las doce. Si no vienes, lo dejaré encerrado en el patio, y supongo que sabes cuando a un vampiro débil le da el sol... suele desaparecer"

¿Realmente se pensaba aquel Ryu que era idiota? Lo más probable era que quisiese restregarle que Itachi era feliz y no precisamente por su causa. ¿De qué se extrañaba? ¿Por qué le pesaba tanto? Él era incapaz de hacer feliz a nadie. Suspiró pesadamente y metió las manos en los bolsillos. Al instante siguiente, ya no había nadie delante del espejo.

***

Había llegado al lugar acordado media hora antes de lo previsto. Simplemente, quería estar allí cuando llegasen e irse lo más rápido posible de ese lugar y mientras tanto sus ojos se paseaban entre sus manos y el suelo. Sin ser capaz de alzar la vista para mirar a Itachi a la cara cuando llegase. ¿Cómo se sentía?

¿Cómo se sentía?

Como una mierda.

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